Correa desata al Atlético: goleada balsámica para tomar impulso

«Levántate y anda», le dijo Ángel Correa al Atlético. Y el líder, obediente, animado por su formidable doblete cuando las dudas volvían a acechar a su alma, salió en estampida para llevarse por delante al Eibar (5-0). Correa espantó la intriga de una tarde que, hasta su irrupción, pareció un laberinto para los rojiblancos. La puntería que le había dado la espalda al argentino se presentó de repente, cuando más lo necesitaba su equipo. Después llegó el descabello al colista de Llorente (2) y Carrasco. Una precisa dosis de moral con la que lanzarse a la carrera por el título. Y es que, aunque no lo parezca, el Atlético nunca ha dejado de ser el líder.

La voz de Luis Suárez, inconfundible, se escurrió por los rincones del silencioso Wanda Metropolitano. Correa, el elegido para hacer precisamente de Suárez, lesionado, acababa de sacar el colmillo para atrapar un balón y lanzar una contra. «¡Dale, dale!», bramaba con ese clásico timbre de voz quebrada desde nadie sabe dónde. No estaba junto a sus compañeros, como Joao Félix, pero empujaba con sus pulmones como si realmente deambulara sobre el césped. Fue un alarido premonitorio. Como dejando que su espíritu se escapase de su cuerpo para tomar el del pequeño Correa. El chico que, tras dos visitas consecutivas a Sevilla echándose las manos a la cara por las ocasiones arrojadas por la borda, cambió el rumbo de una tarde anodina que amenazaba algo raro. No ruina, pero sí intriga.

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